Este curso es el complemento del trabajo adelantado en la práctica de V – VI semestre, entendida como el lugar en donde la vivencia y la experiencia se constituyen en el eje que posibilita los procesos reflexivos. Al emerger desde una lógica del involucramiento, el sujeto se pone en juego con todo su ser, la subjetividad da cuenta de sus miradas, de sus imágenes, de sus concepciones, que son interpeladas por la experiencia para generar reflexiones que los interrogan, los afectan, los movilizan; son precisamente estas afecciones y movilizaciones las que se constituyen en los soportes que disparan la relación pensamiento- conocimiento; en otras palabras, es allí donde se encuentra un terreno fértil para la pregunta, el descubrimiento y la conceptualización.